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Utopía Trascendental

 

Safe Creative #1004146010168por Teodoro Valentin -14-04-10



La utopía, simplemente por su etérea existencia, es otra faceta de la percepción de la realidad, cuyo secreto de ser deambula dentro de los rincones craneanos.

Considerando a la realidad como un valor relativo, su gráfica esta representada por una ecuación matemática que desarrolla el evaluador circunstancial en cada instante determinado, sin argumentar axioma alguno como base de experimentación, sino cierto modelo de acercamiento ascintótico a la misma; así como tampoco encontramos ninguna fórmula que pueda ser establecida como ley geométrica... ni tampoco se ha descubierto aún el limite ante ningún patrón de referencia!

Su demostración educativa es intransmisible de una generación a otra, desnudando la espontaneidad de su percepción ante los ojos de cualquier advenedizo cuya voluntad de posesión intente controlarla, así como... a la realidad!

Sobre éste márgen intangible, que delinea mas allá de los conceptos asimilados racionalmente –o intuitivamente... sin la aplicación de la lógica en su estudio-, en el momento de analizar resultados sobre acontecimientos pasados, se enaltece al evaluador acertado cuando su verborrágica óptica se aproxima al devenir con la menor cota de error.

En el momento que ésta visualización, fundamentada en los sucesos históricos -cual trampolín de un pronóstico acertado- es transmisible, permite ingresar al respeto dentro de la opinión asesorativa, otorgándole valor de mercado, cuyo pronóstico sobre la secuencia prevista impera en el inmediato acontecer, creando una escuela temporal ávida de ambiciosos estudiantes.

Pero, cuando la inestable intuición fagocita al habla, ingresa la falacia y el azar en el acierto, resultando la común denominación de la autoritaria realidad como aceptación incondicional de las desdichas humanas... justificando así a los errores para tranquilizar a las conciencias operativas!

Un ente intuitivo no goza del respeto científico, al mismo tiempo que se valora su opinión si sus aciertos reúnen devenires, pero su caída es estrepitosa en el cuándo se produce un primer desacierto, desacreditando de alli en más toda posibilidad de remontar la valorización de su palabra.

Toda esta temática de visión auditiva, cuando se sostiene en un soporte volátil, hace compleja la relación entre la realidad y la autenticidad del devenir.

No significa esto que no suela valorizarse la visión del intuitivo en su penetración dentro de la lógica, pero... su influencia resulta de acierto sinusoidal, complicando así la expectativa cuando se desean establecer patrones de referencia factibles para evaluar la complejidad de una posible respuesta reactiva.

Cuando los márgenes referenciables son extraídos a partir de la elaboración cartesiana, demostrando la realeza del devenir que un alto porcentaje previsto cuenta con más factores inestables que la secuencia de razonamientos valederos y gravitacionales, sus previsiones no adicionan nada más que la gigantesca duda como un integrante más de la familia ignorancia.

Solo es aplicable la lógica perpendicular en la proyección de una reacción, siempre que lo evaluado se invista en un objeto. Su inanición volitiva hace plausible su definición y su respuesta, permitiendo el control humano sin mayor esfuerzo en el tesón científico.

Pero, el dinamismo de lo activo, ya sea químico o físico, hace impredecible todo enfrentamiento de la previsión matemática con su reacción circunstancial.

Desde el balcón de la observación en los cambios climáticos, la predicción de un pronóstico cientifizado, cuenta con un apropiado alto porcentaje de aciertos. Su elaboración es una función que resume los acontecimientos pasados clasificados estadísticamente, sumándole datos recogidos en el ahora y condimentados con la lógica del juego termodinámico aprendido hasta el hoy.

Con ésta amalgama metodólgica, se descubre que la sorpresa está por delante de la visión humana, jugando con su desenvuelta ventaja competitiva para demostrar el dominio absoluto que ejerce sobre la calidad de vida social.

La dinámica en los vientos –variando su influencia en frecuencias de cuatro veces al día-, ejerce gran influencia sobre las condiciones circunstanciales en las relaciones humanas, mas aún que la propia lógica interactuante aprendida en las salas de la diplomacia, ya que ésta se basamenta en el principio de acción y reacción.

Es sabido que una depresión atmosférica no permite cerrar ningún convenio de manera apropiada, así como tampoco permite evaluar la correcta relación entre las naciones.

Una catástrofe natural aleja al sensible ser humanista de la realidad de su vida cotidiana, mostrando una vez más que lo planeado organizadamente sucumbe ante la potencia de otra realidad no elaborada por la tecnología cibernética.

Este enfrentamiento entre realidades rivales, pone de manifiesto una intrincada red de sucesos que se apalean entre sí, cuyo control esta fuera de la esfera de la conciencia científica, puesto que aún no se ha desarrollado apropiadamente la percepción del conjunto aparente, continuando en el concepto de incluso dentro de la sala de la operación puntual, donde sólo se perciben los agentes directos a la temática, menospreciando determinados factores circundantes, que al aplicarles la nomenclatura de aleatorios se los aleja de la conceptualidad de lo atinado.

Se cuenta con una batería de información técnica suficiente para que el éxito en todo lo previsible penetre en los marcos del acierto, volviendo siempre a la percepción de la cosa como lo único existente, sin considerar que lo etéreo también forma parte de la acción del conjunto, pero debido a que su devenir -como su control!- aún no esta en las manos de la tecnología, se minimiza su inclusión con el concepto envolvente de que su demostrabilidad no se halla categorizada.

Por ende, se entra en este punto del desarrollo a través de los pórticos de la utopía, brindando su avasallante definición la apertura de la futura ciencia práctica que haga avanzar al hombre en su deambular tecnológico.

La idealización primaria de una realidad que se anhela esta arraigada en la ambición del logro objetivo de lo buscado, gestándose en la idea no lógica de un pensamiento espontáneo, que resultó acicateado por factores que se han contrapuesto en las pautas de satisfacción de cada conjunto personalidad.

Se cataloga de utopía cuando con el análisis lógico no se encuentran fácilmente accesibles los ingredientes del esquema que se desea elaborar, destacándose en la mayoría de los casos que ése sazonamiento es la intervención profunda de la voluntad ajena.

A fin de atrapar esta voluntad, se utilizan medios de convencimiento que acercan el objetivo a lograr a los intereses del enfrentado –transponiendo los términos de una ecuación igualada a cero, para que su forma sea visualmente confusa-, tratando de dominar los factores intangibles, con palabras ordenadas en frases que construyen una edificación... también etérea!

Cuando la respuesta es positiva, la utopía se evapora instantáneamente, para comenzar a tratar la temática como práctica y consistente. Pero... cuando la negativa invadió la postura ajena, el emblema de la utopía continua vigente, ascendiendo un peldaño más hacia su culminación en la comparación con la ilusión inaplicable.

Si es que no se encuentra la diferencia práctica entre la ilusión y la utopía, porqué estas dos palabras definen a una única idea?

Ambos términos conducen a la imagen de lo inaplicable... de lo no comerciable... de lo no redituable!

Se ha ascendido técnicamente. Los logros continúan su rumbo hacia la cima –o sea el control absoluto de la materia-, siendo el actual impedimento sólo la visión de la rentabilidad como el único fin de todos los actos humanos.

La búsqueda de la satisfacción no conforma ninguna masa ni gravitacionalidad, pero contradictoriamente es el único motor generador de todo el hoy... vanidosamente por encima de la historia conocida!

Lo utópico no es lo irreal, sino que conforma parte de las muchas realidades que se conjugan en un mismo presente, sólo que su alojamiento esta dentro del pensamiento, no dentro de la lógica. Su sóla incompatibilidad le quita la categorización, demostrándose por peso propio que su clasificación es mutable cuando migra de una cavidad craneana a otra.

La sola mención de utopía aloja a la idea, a lo inmaterial, a su inexistencia en el mundo de los sentidos. Dentro del planeta de la evaluación categórica por logros redituables –donde los fines ofician como placebo de los medios-, la utopía no tiene espacio... sólo desprecio!

El simple análisis revisionista de la evolución tecnológica, demuestra que el valor generacional de lo utópico hace al caminar... mientras que el desprecio muere en cada línea cartesiana de las secuencias!

La ilusión de una utopía es la célula matriz de la creación!

Quizás éste sea el nexo virtual de la pregunta antedicha, confundiendo en su vapuleo al concepto de los valores humanos.

La ilusión encierra un corazón emocional y sentimental, mientras que la utopía es una pragmaticidad aún inmaterializada.

El deseo emocional involucra al individuo en su trascendencia. Cada ladrillo de ilusión forma parte de una pared, que nunca se detiene con el transcurrir. Se conserva tal cual como resulto ser en su gestación, no muta con las vivencias, sólo su vestimenta se actualiza a la edad cronológica, siendo su postergación una pauta potencial del andar... muy difícil de olvidarla en el contiguo de la ruta que transporta a las experiencias!

La utopía se distancia de la idealidad. No subyace ante la cosa ideal, ni ante la situación ideal, puesto que ambas son esencialmente inexistentes, ya que el concepto de ideal esta basado en la optica de lo tridimensional, no habiendo ninguna referencia real de la idealidad de la nada. No se conoce a la nada, tampoco es concebible, ya que autoanula al pensamiento, por ende, todo juego elaborativo que sostenga como objetivo de logro a la idealidad de lo propuesto, es una mera conjugación lingüística que esconde en su seno a la mentira en la desvalorización de los medios para lograr determinados propósitos.

Esta diatriba se utiliza para conducir a los subyugados hacia caminos derivados, que sólo conoce quien lo sostiene, que en lo general ni siquiera los descubre a sus propios segundos allegados, ocultando el materialismo dentro de lo etéreo. Quien hace ostentación de esta metodología, conoce a fondo los valores humanos y sus pulsadores apropiados, ya que manipula lo etéreo para rodear de materia a sus intereses socavantes.

No hay idealidad en las vivencias cotidianas, tampoco en las programadas experiencias no tradicionales, estando la medida del conformismo que permite desarrollar con trascendencia la experiencia de la vida... de otra forma resultaría imposible existir!

La realidad no concibe al aire respirable sin partículas flotando en su volumen corporal, como tampoco interpreta a la presión como doliente en su transcurrir. Simplemente ante el impulso de cierta fuerza abstracta se desplaza de un lugar a otro, recorriendo en su turismo las distintas geografias que el ser humano también puede comprender con sus sentidos.

Si la capacidad intelectiva del individuo lograse esa fluidez dentro de su pragmático trascender, no se mostraría el conflicto en ninguna de sus facetas, anhelando siempre el aprendizaje vivencial por encima de la acumulación material con que objetiviza sus días de vida.

Se nace incapaz, en todo el sentido de la terminología. Se aprende durante el devenir de los días cronológicos -vivenciándolos glotonamente!-, siendo ésta la pauta elemental de la realidad dentro de la existencia, que sumándole cierta validez asimilativa, es el único antecesor en la escala humana. A medida que el avanzar temporal cobra forma numérica ponderable, se utiliza lo aprendido como base de captación de las nuevas experiencias, tanto sea para enriquecer lo ya sensibilizado, como conformando el sentido común individual... que demarca la diferencia entre un individuo y otro.

Este mecanismo resulta inconsciente en la medida en que la acumulación de bienes enviste al pensamiento, anegándolo de cartesianos gravitacionales. Se recopila a ésta funcionalidad la grandilocuente comparación como trampolín del éxito irrefutable. El sentido de la visión muestra a los demás coterráneos... así como autodemuestra el catálogo de lo faltante!

Escuchar al corazón es una de las tendencias innatas en el individuo, que le permite trascender sus potenciales para ingresar en la vida. Quizás el mayor logro de la actual estructura de valorizaciones cuantitativas, es el de interferir esa comunicación auditiva, inhabilitando la conexión entre el pensamiento consciente y las emociones energéticas.

Se busca dentro de la rutina laboral el medio paliativo para acallar la ansiedad de la duda, producida ésta última por la acuciante insatisfacción en la realización como ente individual, que siempre continua golpeando al ser para refrescar su autonomía primigenia por derecho propio.

Esta incompatibilidad entre el estar y el ser es el etéreo generador del conflicto, resultando la conciencia de la realidad el campo de batalla donde se desarrolla la primera consecuencia, para luego trasladarse migratoriamente hacia todos los terrenos sociales donde pueda influenciar con su constante grito de existencia.

El conflicto no es en sí mismo nada más que una consecuencia del desequilibrio, que navega dentro del circulo en el verbo del individuo, detonando su supremacía sobre el concepto de realidad generalizado, proyectando escenarios privativos de su esencia, cuyos decorados están compuestos por cierta concepción de otra realidad.

En el cuando de las relaciones de un grupo pequeño de individuos, donde se torna hacia tonos densamente intercambiables, el resultado de un giro de la realidad común del ayer los entrelaza armoniosamente. Se observa en el ahora un entrecruzamiento de realidades personales no compatibles entre si, fruto de la distancia generada cuando el conflicto asoma su rostro en las insatisfacciones del ser de cada componente del submundo que ayer se fundo.

Siendo el corazón quien moviliza a la existencia, es la ambición de la posesión de lo gravitatorio quien hace sucumbir la valoración de la vida ante el precipicio de la nada, amontonando allí al placer epitelial, efímeramente malgastado en un roce agradable, anulando su etérea esencia aromatizada de amor, mutándolo en un burdo intercambio químico y material que sólo acarrea un vacío pleno de vanidad.

Solo atrapando la simple conciencia de cada acto vivencial en su dimensión trascendental se logra alcanzar la meta en la vida, se concreta así la realidad en la armonía personal, satisfaciendo al existir... hasta el limite de desear estar!

FIN

Galardon

-Nombre: Feria Antorcha Cultural 2009

Organizador: Revista Antorcha Cultural (Argentina)

Obras Presentadas:

- Utopía Trascendental

- Ecuánime Realidad

Galardonadas:

Finalista en la Feria Antorcha Cultural 2009 en la Categoría Filosofía.

 

 

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