Los Políticos son Genéricos como los Medicamentos?
por Teodoro Valentin - 15-10-09
Exponer en la farmacia política la publicidad correspondiente es el objetivo único de éste nuevo movimiento folclórico, ya que aumenta el consumo de lo expuesto cuando las posibilidades se basan en la falta de opciones... éste entrenamiento forma parte en el deporte del gobernismo!
Efectivamente ciertos políticos se han mutado en genéricos tal cual como los medicamentos, ya que al retirarse de lo partidos “tradicionales”, han abierto nuevas “marcas” que los identifica folclóricamente.
Estos Políticos no aportan nada nuevo al sistema, sólo la nomenclatura y algunos pequeños giros en las bases de sus principios, que no reproducen sus verdaderas intenciones ya que no renuevan sino... más de lo mismo en distinto tono!
En la generalidad de los casos, resurgen luego de que las luchas internas los han humedecido de lodo en las internas partidarias, pero como lo lucrativo de su trascender es la permanencia pública, ingeniaron el mecanismo del reciclado aferrándose al apellido vapuleado.
Una famosa artista enarboló la frase “hablen de mi, bien o mal, pero... hablen de mi”, la cual se convirtió en el icono personal de los aspirantes a la fama y a la publicidad. Determinados transgresores éticos han asimilado éste principio dibujándolo en la sonrisa estereotipada, como en la postura presencial ante su público permeable.
Dado que se han desprendido del estigma del laboratorio que los produjo, engendran una serie de distintivos personalizados que los diferencia, de la música que los acompaña, pero de las voces tradicionales que siempre emiten promesas incumplibles -o vacías de contenido-, aún no han logrado desprender de su repertorio modernizante.
Debido a su bajo revoloteo en el medio politizado, se conforman con el bajo precio de reventa, con un envase no muy decorado, y se envuelven en un prospecto poco llamativo que nunca anuncia los efectos colaterales... ya que tampoco saben como solucionarlos! Ni siquiera conocen su contrapartida ni su antídoto!
Este advenimiento audaz ha logrado su auge debido a la falta de crecimiento general que se produce en el mundo civilizado desde hace aproximadamente una década y media, cuando las crisis nacionales se han expandido en la faz terráquea, ante la impasibilidad de las potencias económicas (léase... gobiernos!), invadiendo la realidad del hoy globalizado, demostrando que el respaldo patrio no era más que una mascarada luego de entregarse al usufructo de los grandes empresarios.
Derrotados los signos emblemáticos ante el avance del ejército monetarista, quedaron en el campo de batalla los restos de las huestes nacionalistas, huyendo en desbandada a merced del otro principio de la supervivencia... sálvese quién pueda!
Los más osados han generado su propio bastión, retrocediendo a los albores del feudalismo sin importar el tamaño, cada uno y uno gestó su propio baluarte junto a sus protegidos, los cuales se benefician en la cubertura presencial para continuar alimentando y vistiéndose con las actualidades tecnológicas... que incluyen viajes placenteros hacia palacios de mayor envergadura al que pertenecen.
Muchos políticos no han sucumbido en la novedad, sino que prefieren marginarse dentro de la “oposición” eterna sin participar ni aportar más que quejas, permitiéndoles resistir dentro del calor de la permanencia para justificar salarios y gastos, así como cierto nivel social figurativo pero... sin comprometerse con nada ni nadie!
Cualquiera de las posturas son asumidas por quienes no acceden -ni accederán- al poder máximo, adaptándose a su realidad mediocre con la herramienta de la elasticidad, la cual les permite fluir entre lo castizo y lo flamante, ubicándose allí o acá de acuerdo a la circunstancia coyuntural, bebiendo siempre de los impuestos y alimentándose de la locación de sus votos parlamentarios.
La comparación resulta válida cuando analizamos la existencia política como un medio laboral, con altos salarios y regalías exubrantes, resultando ser una simple adaptación a la jungla institucional.
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