Controlar el Consumo, o... no educar?
por Teodoro Valentin - 03-09-09
Que un ciudadano no entrenado se desoriente ante la exuberancia de la problemática social resulta aceptable, pero que un Jefe de Gabinete, responsable -y remunerado- de conducir determinados aspectos del conjunto de habitantes, implica que su ubicuidad y perspectiva no puede nublarse ante la consecuencia de las falencias básicas.

Según la apreciación vertida, implica que la impulsividad temperamental domina a la lógica requerida para el cargo, ya que observar a los vahos del alcohol y justificar con ello una futura agresión penalizadora a los comerciantes, es ingresar en la neblina de la recaudación para negar la incompetencia funcional de las autoridades gubernamentales.
Si la racionalidad emocional de dicho funcionario se ocupase seriamente sobre la temática de la juventud, sabría apreciar que la falta de accesibilidad laboral, sumada a la penuria de un vacío en la perspectiva de crecimiento social, son los items que debe tratar -y... atacar!- para resolver la temática desde su raíz, profundizando en soluciones escenciales, desarrollando un contexto nacional apropiado a la época que vivimos.
Generar leyes opresivas sobre la comercialización alcohólica recrea que en breve tiempo se engendrará un mercado paralelo -de fabricación casera... y sin control!-, cuyo daño crecerá en proporción al desorden y a la recaudación en las multas.
Si apreciamos con ecuanimidad la materia comunitaria, la escencia se encontrará en la carencia, con todo lo que ella encierra, incluyendo a la violencia -de la mano con la impotencia ciudadana-, cuando la opulencia de los sostenidos por los impuestos se presume ante los inadecuados jóvenes que aún no encontraron rumbo... y cuyo futuro les roban constantemente los estadistas, ampliando leyes implacables y cómplices de la vista gorda.
Nota original:
http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=159734&id=311182&dis=1&sec=1
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